Cadaqués: el secreto mejor guardado de la Costa Brava que nos robó el corazón.
Si hay un lugar que nos ha dejado huella en nuestros viajes por Cataluña, ese es **Cadaqués**. Este pequeño pueblo marinero, encajado entre montañas y bañado por el Mediterráneo, tiene algo que lo hace único. No es solo por sus casas blancas, sus callejuelas empedradas o su luz especial… es por la atmósfera que se respira.
A Cadaqués no se llega por casualidad. Primero hay que querer ir, luego hay que ganárselo. La carretera que lo conecta con el mundo parece diseñada para proteger su magia: curvas que serpentean entre montañas, paisajes que obligan a parar, y ese silencio que anticipa algo especial.
Nosotros decidimos dejar el coche en uno de los aparcamientos de la entrada y recorrerlo a pie. Es la mejor forma de descubrir sus rincones: fachadas encaladas, puertas de colores, buganvillas trepando por las paredes… y el mar siempre presente.
Cuando aparcamos y dimos los primeros pasos por sus callejuelas empedradas, supimos que estábamos en un lugar distinto. Blanco, pero no neutro. Tranquilo, pero lleno de vida. Cadaqués tiene algo que no se explica con etiquetas de “pueblo bonito”. Hay que estar allí para entenderlo.
👀 Qué ver en Cadaqués: nuestros imprescindibles
Casco antiguo: perderse por sus calles es obligatorio. El pavimento de pizarra, las plazas escondidas y las tiendas de artesanía crean un ambiente bohemio y relajado.
Visita la Casa-Museo de Salvador Dalí en Portlligat, donde vivió y creó muchas de sus obras
Iglesia de Santa María: situada en lo alto del pueblo, ofrece una de las mejores vistas de la bahía. Su retablo barroco es una joya poco conocida.
Casa Serinyana (la Casa Blava): un edificio modernista que destaca entre las casas blancas. Su historia y arquitectura nos fascinaron.
Paseo marítimo: ideal para caminar al atardecer, con barquitas meciéndose en el agua y el sonido de las olas como banda sonora.
Camina hasta el Faro de Cala Nans: una excursión sencilla con vistas espectaculares.
Visita el Museo de Cadaqués si te interesa el arte más allá de Dalí.
Disfruta de un baño en alguna de sus calas escondidas, como Sa Concao Cala Jugadora
Uno de los momentos más mágicos del viaje fue la ruta en barco hasta el Cabo de Creus. Navegamos entre acantilados, calas escondidas y formaciones rocosas que parecen esculpidas por el viento. Y como si fuera un regalo del mar… ¡vimos delfines nadando cerca del barco! Fue un instante que no olvidaremos.
Y luego, está Portlligat. Que no se pronuncia como suena, ni se entiende a primera vista. Allí está la casa de Dalí, el lugar que eligió para vivir y crear. Él decía que Cadaqués era el pueblo más bonito del mundo. Lo dijo muchas veces, y viviendo allí tantos años, quién le discute.
La casa es una extensión de su imaginación, y visitarla fue como caminar por sus pensamientos. Un espejo frente a la cama para ver el primer rayo de sol, huevos en los tejados, un oso disecado en la entrada, cisnes como mascotas y cuadros que nunca terminó después de que Gala se fue.
Pero esto bien merece un artículo aparte
👉
📍Consejos viajeros si piensas visitar Cadaqués:
🚗Ve en coche si puedes, pero prepárate para una carretera con muchas curvas desde Roses. Si te mareas, lleva algo para el trayecto.
🔜 Llega temprano, sobre todo en temporada alta. Los parkings se llenan rápido y el pueblo se disfruta mejor sin aglomeraciones.
📲Reserva con antelación la visita a la Casa Museo de Dalí. Es muy demandada y no se puede acceder sin entrada previa.
🚶Explora a pie: el casco antiguo es peatonal y lleno de rincones fotogénicos. Lleva calzado cómodo para las calles empedradas.
🗺️ No te obsesiones con el mapa: Cadaqués se descubre mejor perdiéndose entre callejuelas.
⛪️ Sube a la Iglesia de Santa María: las vistas desde allí son de postal, especialmente al atardecer.
🚤No dejes de hacer una ruta en barcohasta el Cabo de Creus. Hay opciones para todos los bolsillos y ver la costa desde el mar es otra dimensión… y si tienes suerte, ¡hasta verás delfines!
📸 Lleva batería extra o powerbank: querrás hacer muchas fotos.
🗓️ Primavera y septiembre son los mejores meses para visitarlo: clima perfecto y menos turistas.
Gastronomía
- **Prueba el suquet de peix**, plato típico de la zona.
- **Reserva en restaurantes como Compartir o Talla** si quieres una experiencia gastronómica top.
- **Para algo más informal**, los bares frente al mar como Bar Boia tienen tapas y ambiente relajado.